¿Cómo está usando la Agencia Tributaria la IA?  

El ingente aumento de los datos disponibles, los avances en la potencia y capacidad de los sistemas de computación y almacenamiento, junto con la investigación y desarrollo con éxito de nuevos algoritmos y métodos de aprendizaje automático han facilitado el crecimiento exponencial del desarrollo y utilización de   Inteligencia Artificial (en adelante, IA). Estamos inmersos en una revolución de la automatización, en la que la IA y la digitalización de las relaciones comerciales van a alterar profundamente la forma de gestionar las empresas. 

Pero ¿qué es realmente la inteligencia artificial? De acuerdo con nuestro ordenamiento jurídico (RD 817/2023), un sistema de IA es aquel sistema diseñado para funcionar con cierta autonomía y que, basándose en datos proporcionados por máquinas o personas, infiere en cómo lograr unos objetivos a partir del aprendizaje automático, la lógica y el conocimiento, generando finalmente unos contenidos, predicciones, recomendaciones o decisiones que pueden influir en el entorno donde actúan esos sistemas de IA. 

La Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA) 2020, ya recogía entre sus objetivos estratégicos, la incorporación de la IA como factor de mejora de la productividad y la eficacia en la Administración y el funcionamiento de los servicios públicos, así como en las interfaces de relación con las empresas y los ciudadanos. Así se recoge también en el Plan Digital trazado por el Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública, en el contexto también del impulso de la IA en el sector público que recoge la Palanca 5 de la ENIA. 

Por último y más recientemente, el pasado 27 de mayo de este año vio la luz un documento de la Agencia Tributaria, con contenido muy innovador: “Estrategia de inteligencia artificial”. El documento se enmarca en los esfuerzos por modernizar y digitalizar los sistemas de gestión tributaria, con el objetivo de mejorar la eficiencia, la transparencia y la eficacia en la recaudación de impuestos, así como en la lucha contra el fraude fiscal. Tal y como indica la propia Agencia Tributaria es un documento vivo que se irá completando a medida que vaya pasando el tiempo. 

La IA es una tecnología disruptiva con una alta capacidad de impacto en la economía y la sociedad. En el plano económico, y junto a otras tecnologías digitales, presenta un alto potencial para el aumento de la productividad, la apertura de nuevas líneas de negocio, el  desarrollo de nuevos productos o servicios basados, por    ejemplo, en la personalización, la optimización de los procesos industriales o las cadenas de valor, la mejora en la facilidad de realización de tareas cotidianas, la automatización de ciertas tareas rutinarias y el desarrollo de la innovación. Este potencial incide positivamente  en el crecimiento económico, la creación de empleo y el  progreso social. 

Por lo tanto, la IA es entendida como aquellos sistemas capaces de funcionar con ciertos niveles de autonomía para alcanzar determinados objetivos y generar información en forma de contenidos (sistemas de inteligencia artificial generativos), predicciones, recomendaciones o decisiones a partir de datos y aplicando para ello estrategias de aprendizaje automático o estrategias basadas en la lógica y el conocimiento, revelándose en los últimos años como una de las tecnologías con una mayor capacidad transformadora de las economías y de las sociedades. 

La Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) que siempre ha buscado en las tecnologías emergentes y en la innovación en general una oportunidad estratégica, no es ajena a este contexto y   afronta el reto de dotarse de las capacidades necesarias para conseguir los beneficios que han de reportar el uso de estas tecnologías, garantizando que se realiza un uso seguro de las mismas. 

Con la utilización de la IA en la Agencia Tributaria se busca incrementar la eficacia y eficiencia de  las actuaciones tributarias y aduaneras, priorizando su uso en materia de información y asistencia al contribuyente y en el ámbito de la prevención.  

El uso de la IA ayudará a fomentar y simplificar el cumplimiento de las obligaciones tributarias y favorecerá la calidad de los datos declarados por los contribuyentes. De esta forma, muchos procedimientos de comprobación que tienen origen en errores cometidos al declarar pueden evitarse, y con ello evitar también eventuales regularizaciones. El uso de la IA ayudará a atajar estos problemas en su origen, procurando evitar que se produzcan faltas de presentación de declaraciones en periodo voluntario, y promoviendo que se puedan solucionar las deficiencias de las declaraciones cuando se presentan. Por otro lado, la IA supondrá un mayor control por parte de la AEAT hacia los contribuyentes con un grado de eficacia y rapidez nunca vistos hasta ahora.   

Para poder garantizar que el desarrollo de la IA en la  Agencia Tributaria se produce dentro de un marco de seguridad y protección de los derechos de los contribuyentes, con riguroso respeto al ordenamiento jurídico vigente y a los principios y valores que rigen todas las  actuaciones de la Agencia Tributaria, han de cumplirse  dos objetivos: 

  1. En primer lugar, se trata de una IA supervisada siempre por personas (es el principio ‘human in the loop’). Son personas las que revisarán, cuestionarán y validarán o no las recomendaciones, sugerencias o predicciones que propone el sistema de IA.  
  1. Las personas estarán presentes en todas las etapas del desarrollo y uso de la IA, desde el primer momento de la recopilación de datos y la verificación de su calidad, hasta el último con la monitorización y evaluación del funcionamiento de cada proyecto. En definitiva, las personas controlarán y serán responsables del funcionamiento del sistema de IA en su conjunto y en cada una de sus fases. 
  1. En segundo lugar, se trata de una IA enfocada a las personas, siendo respetuosas con ellas (enfoque ‘human centric’), y aplicando principios éticos y de transparencia en el uso de la IA. Así, por ejemplo, si la AEAT utiliza la IA para interactuar directamente con el ciudadano, informará expresamente de ello. 

Cualquier sistema de IA debe cumplir con la normativa comunitaria y nacional de protección de datos en relación con la recopilación y procesamiento de información. La AEAT verificará que las fuentes de los datos sean fidedignas y contengan información vigente, actualizada y no sesgada. 

Por último, se extremará el cuidado en los trabajos de limpieza y tratamiento de los datos tras su recolección, antes de ser finalmente validados siempre por personas, y se trabajará en la prevención, detección y corrección de eventuales sesgos que pudieran estar contenidos en los datos, garantizando también la privacidad y seguridad de los datos que se utilicen, especialmente cuando pudieran involucrar información de carácter personal. 

En la actualidad no hay ningún uso de IA determinan te en los procedimientos de control. Sí existen supuestos de uso en procedimientos gestores concretos iniciados a instancia del propio contribuyente (chatbots: asisten- tes virtuales) y en los cuales a los análisis predictivos basados en IA solo se les permite tener alguna relevancia efectiva si su propuesta es favorable al contribuyente. 

Por tanto, hoy en día, no hay técnicas de IA que estén siendo utilizadas para la tramitación o instrucción de los procedimientos inspectores o de comprobación limitada (gestores) por la AEAT. Sin embargo, en cuanto a la fase de selección de contribuyentes, existen herramientas de análisis masivo (Big Data), que no son IA, y que ayudan a la AEAT en las tareas de análisis de riesgos previas a los procedimientos de control, siendo su uso limitado al tratamiento automatizado de datos que, en todo caso, deben ser valorados por los funcionarios junto con el resto de la información obtenida, antes de tomar una decisión respecto de una actuación de comprobación inspectora. 

Como conclusión, podemos decir que la IA está llamada a ser un elemento transversal en el desarrollo económico y social de cualquier contexto avanzado. Sobre la base de esto, corresponde a los poderes públicos la promoción y el apoyo correspondiente de acuerdo con el ámbito competencial y normativo que le corresponde. 

En este sentido, vemos en nuestro ordenamiento jurídico, adaptaciones normativas con plena incidencia en el mundo de la IA, como es el RD 1007/2023, de 5 de diciembre sobre software de facturación y sistemas de emisión de facturas verificables “VeriFactu” y la Ley 18/2022 de 28 de septiembre, sobre la emisión de facturas electrónicas. 

No obstante, queda camino por recorrer en la implementación de la IA en nuestras instituciones y en su relación con las personas, no solo a nivel nacional sino también europeo, pero no cabe duda de que más pronto que tarde esa realidad llegará y pasará a formar parte de nuestra vida cotidiana. 

José María Cobo 

Director Departamento Fiscal Contable 

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