Las farmacias manejan datos sensibles de salud y deben cumplir estrictas normativas de protección de datos, como el RGPD y la LOPDGDD. Sus principales obligaciones incluyen garantizar el consentimiento informado, la seguridad en la gestión de recetas electrónicas y el control del acceso a la información. Es necesario proteger la privacidad de empleados y clientes en videovigilancia, redes sociales y registros internos, así como firmar contratos con proveedores que accedan a datos. Además, hay que adoptar buenas prácticas de seguridad, responder ante brechas de datos y cumplir con auditorías periódicas para garantizar la confidencialidad y el cumplimiento normativo.
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