¿Me compensa hacer una reforma en mi farmacia?

En términos generales podemos afirmar que, si bien con inicio en el ejercicio 2016, el ejercicio 2017 ha sido el año del repunte en las Oficinas de Farmacia. Consecuencia de lo anterior, venimos observando en los últimos meses un aumento sustancial de las reformas en las boticas.

Sin embargo, dado que la reforma en la Oficina de Farmacia supone acometer un proyecto importante al que tendremos que dedicar tiempo y esfuerzo, la cuestión que muchos farmacéuticos se plantean es ¿me compensa hacer una reforma en mi farmacia? Y si es así, ¿cuáles serán los aspectos más importantes a tener en cuenta? A través de este post intentaremos dar respuesta a estas cuestiones que, sin duda, influirán en la futura rentabilidad de la Oficina de Farmacia.

Con carácter general, la ejecución de una reforma en la Oficina de Farmacia conlleva un incremento de las ventas que, dependiendo del tipo de reforma realizada, puede cifrarse en hasta un 10%-20%.

Un factor clave a tener en cuenta a la hora de acometer una reforma es definir el presupuesto del que partimos e identificar las necesidades no sólo de los clientes habituales sino también de los clientes potenciales que no entran en la farmacia. Así, si el público de la farmacia es joven, quizás convenga dedicar más metros a niños y a madres.

Respecto al presupuesto, es obvio que cuanto mayor sea, mayor será la reforma que podamos acometer. Pero ello no implica que con un presupuesto ajustado no podamos realizar una reforma en la botica. Si definimos desde el inicio el presupuesto disponible y realizamos un proyecto adecuado a ese presupuesto de acuerdo con las necesidades más inminentes de la botica (como puede ser la fachada, el cambio de suelos, de mobiliario o la iluminación), la rentabilidad de nuestra farmacia también se puede ver favorecida.

Por tanto, antes de acometer cualquier tipo de reforma, recomendamos realizar un estudio pormenorizado, viendo cuales son las características propias de la farmacia, del entorno en el que esta se encuentra ubicada y de los clientes y potenciales clientes de la misma. De hecho, uno de los errores fundamentales en los que se incurre a la hora de hace una reforma es no tener un concepto claro de la obra que se quiere acometer ni de las necesidades concretas que presenta la Oficina de Farmacia.

Decididos entonces a acometer una reforma puede surgir una segunda cuestión… ¿es necesario cerrar la farmacia? o, por el contrario ¿puedo realizar una obra manteniéndola abierta?

Al respecto podemos afirmar que, salvo que se trate de una obra de gran magnitud, el acometer una reforma sin cerrar la botica es totalmente posible e incluso recomendable. Si bien no cerrar durante el tiempo en el que se esté realizando la reforma podría acarrear una serie de inconvenientes tales como el encarecimiento de la obra o las molestias para los clientes, el cerrar la farmacia el tiempo que dure la obra podría conllevar perjuicios mayores al interrumpir la facturación y, lo que puede ser más perjudicial, que los clientes habituales tengan que ir a las farmacias del entorno con el riesgo de que no vuelvan a la nuestra.

Aspecto también a tener en cuenta a la hora de plantearnos hacer una reforma es la fiscalidad de la operación o, dicho de otro modo, si todos los gastos en los que voy a incurrir por hacer la reforma los voy a poder deducir de los ingresos de la actividad de farmacia.

Como sabemos, la realización de una obra comporta gastos de distinta índole, desde los referidos a profesionales independientes (como arquitectos o aparejadores) hasta los gastos provenientes de la instalación eléctrica, mobiliario etc.

Pues bien, con carácter general, estos gastos serán deducibles vía amortización, esto es, el coste de la inversión realizada se distribuirá en función de su vida útil según tablas oficiales. Por ejemplo, si en la reforma adquiero mobiliario para la farmacia por importe de 10.000 €, será deducible como gasto del ejercicio el 20% anual, esto es, 2.000 € anuales, mientras que los 8.000 € euros restantes serán amortizables en los cuatro ejercicios siguientes.

Por ello, es muy importante que la factura emitida por el proveedor contenga una descripción detallada de los bienes entregados y/o los servicios prestados (ej. instalación de aire acondicionado, sistema de alarmas etc.), porque en función del contenido de la factura el porcentaje de amortización puede variar.

En cualquier caso, vía amortización o vía imputación en un solo ejercicio, serán deducibles la totalidad de los gastos satisfechos por las obras ejecutadas, lo que repercutirá en una menor carga fiscal para el farmacéutico a final del ejercicio.

Saber más sobre la reforma en la oficina de farmacia

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LETICIA BARCELÓ CAMPS

Abogada del departamento fiscal de Orbaneja Abogados